Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 25 septiembre 2007

Delirios Ideologicos…

El delirio ideologico es parte integrante del gen argentino. Tiene que ver con la exageracion, la falta de rigor y el “ombliguismo”.

La exageracion consiste en tomar un elemento de la realidad y sobredimensionarlo hasta el infinito. El delirante se fija en un aspecto de la situacion que le interesa definir o tratar y la transforma en el todo, en el motor oculto de la realidad.

La falta de rigor: para salvar este problema, el delirante plantea una nueva logica basada en verdades ocultas hasta ahora y por fin reveladas, o simplemente distrae haciendo ruido. El delirante no busca pensar sino comulgar con una verdad, por lo que cualquier cosa que aporte a esa verdad es aceptada acriticamente, sin revision. Este mismo mecanismo permite macanear libremente y aceptar macaneos de terceros.

Lo que nos lleva al ombliguismo del delirante. Delirar o aceptar delirios ajenos es muy gratificante. Primero, porque exime de pensar por cuenta propia y cuestionar las propias reacciones, reemplazando esos cansancios por un confortable sistema de respuestas faciles a todo asunto bajo el sol. Segundo, porque entrar en el delirio es transformador, un balsamo para el ego del iniciado en la verdad verdadera. Este iluminado queda redefinido como alguien que comparte un secreto que el rebaño ignora, pasa a ser un revolucionario, un luchador y un elegido.

El lugar del enemigo en el delirio es central, porque estamos hablando de una construccion paranoide, persecutoria. Este enemigo es por definicion sobrehumano, una perfeccion de vicios, radicalmente diferente a “nosotros”.

Es curioso, pero los que se dedican a perseguir imaginarios grupos secretos de poder tienden a actuar en secreto. Los que combaten un enemigo apatrida, amoral y que actua en celulas terminan formando Grupos de Tareas que actuan en forma amoral y cruel.

Otra caracteristica del enemigo asi definido es que resulta perfecto en su maldad. Es un ser que nunca da puntada sin hilo, con lo que resulta que en politica no hay lugar para errores. Asi como la rigidez paranoide que invade la vida politica argentina hace que se mienta, se cubra la mentira y se mire para otro lado cuando el robo o la mentira es del amigo, la mania persecutoria hace que nadie pueda creer en la posibilidad de errores.

La consecuencia mas directa de la mentalidad delirante y paranoica es subir el grado de violencia. El contrario no es un rival sino un enemigo. Un enemigo, a su vez, no es alguien en desacuerdo, ni siquiera alguien que sirve a intereses opuestos. Es un servidor del Mal, un “Anti” (anti-patria, anti-pueblo, anti-Cristo) que enfrenta a la Verdad que representa el delirante.

Y aqui radica el peligro para todos. Porque de la violencia nadie escapa. La solucion que veo a esto es educar, analizar, dialogar, repensar una y otra vez. Hago mias las palabras de Florentino Ameghino: “Cambiaré de opinión tantas veces y tan a menudo como adquiera nuevos conocimientos. El día que perciba que mi cerebro ha dejado de ser apto para estos cambios dejaré de trabajar. Compadezco de todo corazón a todos los que después de haber adquirido y expresado una opinión no puedan abandonarla nunca más”.

Casi en su totalidad extraido de Kiernan, Sergio. “Las ideas mas extrañas de nuestra politica”. Baires: Ed. Marea.

Read Full Post »